SECRETOS DE PINTOR:
CÓMO RENOVAR TUS INTERIORES
SIN MORIR EN EL INTENTO.
Cambiarle el color al living o al cuarto es uno de esos planes de fin de semana que te renuevan la energía de toda la casa. Pero claro, cuando te parás frente a la pared con el rodillo en la mano, a veces surgen dudas sobre por dónde arrancar.
¿Cómo encarar la pintura de tus interiores desde
una mirada profesional, pero de forma sencilla?
El lienzo perfecto antes de pintar.
El verdadero secreto de una pared impecable no arranca al destapar la lata de color, sino un buen rato antes. Imaginate que la pared es un lienzo: si tiene marquitas de muebles, agujeros de cuadros viejos o restos de pintura descascarada, el color nuevo solo va a resaltar esos defectos. La clave acá es tomarse el tiempo de rellenar las imperfecciones con un poco de enduido. Una vez que esté bien seco, el truco es darle un cariño con una lija al agua N°120 o N°220 (que podés sumar a tu carrito en nuestra web). Ese simple paso de dejar la superficie suave como una seda te garantiza que el acabado final sea de primer nivel.
El puente mágico entre la pared y el color.
Acá viene el dato de oro que te va a ahorrar dolores de
cabeza y plata: si la pared es nueva, si tuvo problemas de humedad que ya arreglaste o si le pusiste mucho enduido, no vayas directo con el látex. La pared «chupa» la pintura de forma despareja y te va a quedar manchada por más manos que le des.
El mejor aliado en estos casos es aplicar un sellador primer multiuso. Darle una mano de este producto antes del color funciona como un puente que sella los poros y unifica la absorción. ¿El resultado? La pintura te va a rendir el doble y el color te va a quedar parejo desde la primera pasada.
La técnica de la "W" y el arte del recorte.
A la hora de pintar, el orden altera el producto. La regla básica es arrancar siempre por el cielo raso. Así, si cae alguna gotita rebelde, va a parar al piso o a la pared que todavía no pintaste.
Después, armate de paciencia para hacer los famosos «recortes» con un buen pincel: esto es bordear cuidadosamente los zócalos, los marcos de las puertas y los enchufes.
Recién ahí, cuando los bordes están listos, agarrás el rodillo con ganas para el centro de la pared. Un truquito de oficio es pasarlo formando letras «W» o «M» gigantes y después ir rellenando los huecos. Esta técnica distribuye la carga de pintura de manera uniforme y evita que queden las temidas marcas verticales de las pasadas del rodillo.
Pintar tu casa tiene que ser una experiencia linda, y tener los materiales correctos a mano hace toda la diferencia.
En nuestras sucursales te esperamos para asesorarte, o si preferís resolver todo desde la comodidad de tu casa, date una vuelta por nuestra tienda online. Elegí lo que necesitás, aprovechá los envíos sin cargo en el Gran Mendoza (entregamos entre 24 y 48 horas) o pasá a retirar tu pedido por nuestra sucursal Torreón cuando te quede más cómodo.
